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viernes, 7 de diciembre de 2012
ESTADOS DE LA MENTE
CERTEZA: Estado de la mente que se
adhiere firmemente a la verdad.
OPINION: Estado de la mente en el que el entendimiento se adhiere a una de las dos partes por temor a no estar en lo cierto.
DUDA: Estado de la mente en la que el intelecto fluctúa entre lo afirmativo y lo negativo.
FE: Estado de la mente en la que el intelecto se basa en el testimonio y autoridad del otro.
ERROR: Juicio falso a cerca de algo que se ignora.
OPINION: Estado de la mente en el que el entendimiento se adhiere a una de las dos partes por temor a no estar en lo cierto.
DUDA: Estado de la mente en la que el intelecto fluctúa entre lo afirmativo y lo negativo.
FE: Estado de la mente en la que el intelecto se basa en el testimonio y autoridad del otro.
ERROR: Juicio falso a cerca de algo que se ignora.
LA VERDAD
La
verdad se construye en el sujeto pero no es una percepción de ti mismo porque
la verdad la creas por evidencia.
LA VERDAD PARA EL PERIODISTA
LA VERDAD es uno de los asuntos más
complejos a los que se enfrenta un periodista en su vida profesional. En
realidad, es una de las cuestiones con más vericuetos y más discutidas de la
vida de cualquiera. ¿Cuál es la verdad? ¿Existe algo digno de llevar ese
nombre? Y si ésta no existiera, ¿podrían los periodistas decir que son
objetivos? Si no existen principios básicos, difícilmente podremos alcanzar ese
fin, que es el fin mismo de esa venerable profesión que pierde adeptos a pasos
agigantados al calor de los medios basura y de sus propios e ineludibles
errores.
Personalmente creo que sí existe la verdad, aunque me parece que es tan poliédrica, tiene caras tan variadas y distintas que difícilmente podemos alcanzarla. Pero no por ello debemos ceder en el empeño. La mentira en más sencilla. De hecho, día a día leemos las noticias bien sea en el periódico impreso o a través del internet, mil versiones del mismo tema. Ninguna tiene por qué ser falsa. Esa divergencia es una cualidad misma de aquello que perseguimos.
Alguien dijo una vez que el principio básico del periodismo es no mentir. Contar cualquier cosa con el compromiso de decir siempre la verdad o, al menos, aquella que es capaz de alcanzar el periodista con sus brazos, a menudo cortos.
Quizá es aquí donde se encuentra la solución a este embrollo. En la honestidad. La honestidad y el compromiso con el lector de que el profesional y su firma son una garantía de certeza. Lo demás se llama prostitución y es bastante más antigua que el periodismo.
El periodista debe tratar de enterarse de cualquier cosa que ocurre y que sea de interés para sus lectores, contrastar la información y contarla de la forma más adecuada. O al menos de la forma que cree más adecuada. Ni la elección del tema ni el enfoque ni su tratamiento son objetivos. Son la manera que tiene cada uno de ver las cosas. Pero aunque es imposible que sean la verdad, deben ser verdad y formar parte de una de esas caras.
Esto a veces sale caro, pero forma parte del acuerdo al que se obligan como periodistas. Al final, deben elegir si están en eso para hacerse ricos o no. En general, eso no ocurrirá si se cumple bien con las reglas. Se trata de elegir entre la cómoda y facilona mentira y una de esas verdades que te permiten reconocerte en el espejo cada mañana durante años. La conciencia es la más incómoda compañera de viaje.
Personalmente creo que sí existe la verdad, aunque me parece que es tan poliédrica, tiene caras tan variadas y distintas que difícilmente podemos alcanzarla. Pero no por ello debemos ceder en el empeño. La mentira en más sencilla. De hecho, día a día leemos las noticias bien sea en el periódico impreso o a través del internet, mil versiones del mismo tema. Ninguna tiene por qué ser falsa. Esa divergencia es una cualidad misma de aquello que perseguimos.
Alguien dijo una vez que el principio básico del periodismo es no mentir. Contar cualquier cosa con el compromiso de decir siempre la verdad o, al menos, aquella que es capaz de alcanzar el periodista con sus brazos, a menudo cortos.
Quizá es aquí donde se encuentra la solución a este embrollo. En la honestidad. La honestidad y el compromiso con el lector de que el profesional y su firma son una garantía de certeza. Lo demás se llama prostitución y es bastante más antigua que el periodismo.
El periodista debe tratar de enterarse de cualquier cosa que ocurre y que sea de interés para sus lectores, contrastar la información y contarla de la forma más adecuada. O al menos de la forma que cree más adecuada. Ni la elección del tema ni el enfoque ni su tratamiento son objetivos. Son la manera que tiene cada uno de ver las cosas. Pero aunque es imposible que sean la verdad, deben ser verdad y formar parte de una de esas caras.
Esto a veces sale caro, pero forma parte del acuerdo al que se obligan como periodistas. Al final, deben elegir si están en eso para hacerse ricos o no. En general, eso no ocurrirá si se cumple bien con las reglas. Se trata de elegir entre la cómoda y facilona mentira y una de esas verdades que te permiten reconocerte en el espejo cada mañana durante años. La conciencia es la más incómoda compañera de viaje.
jueves, 6 de diciembre de 2012
Información, Comunicación y Medios.
Partiendo del principio en que “comunicar” es “Descubrir, manifestar o hacer saber a alguien algo” e informar es “Enterar, dar noticia de algo” tenemos un gran debate en nuestro país
En un país polarizado en dos partes, tenemos medios de comunicación en ambas.
Ambos lados cuentan la historia como les parece que deben contarla, como
quieren mostrarla a la sociedad, pero ninguno de los lados nos cuentan
realmente la historia objetivamente como ocurrió. Esto lleva a pensar: que tanto
nos están informando los medios venezolanos?
Contarnos una versión de la historia no es informarnos, es
comunicarnos una verdad manipulada por la opinión propia de cierta inclinación
política. La objetividad de los medios de comunicación se perdió casi en su
totalidad a causa de una disputa interminable entre un bando político oficial y
otro opositor. Las noticias salen del país de dos maneras distintas, por ende,
si un espectador que no vive en el país y no conoce la situación lee, escucha o
ve alguno de los medios venezolanos, tendrá una visión muy poco objetiva y solo
estará siendo comunicado, no estará siendo informado con la verdad objetiva
(pues la absoluta es imposible de plasmar).
Los venezolanos queremos medios que nos informen. Para
comunicarnos ya tenemos bastante, y nosotros decidimos que tomar y que dejar,
pero para variar un poco la faena diaria seria interesante ver como un medio de
comunicación (al menos uno de tantos) nos informe la verdad de manera objetiva
y a partir de esa información nosotros los espectadores tendremos una opinión al
respecto. Si queremos una opinión, podemos ver los programas de este estilo,
pero por favor ya basta de ver noticieros plagados de comentarios políticos en
pro o en contra de cualquier movimiento.
Queremos información, pues ya tenemos bastante comunicación.
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